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viernes, 13 de diciembre de 2013

Tinieblas.

La noche había caído sobre mí arrebatándome la calidez de la tarde. Ya no había luz en el cielo y el dorado de las hojas había sido arrebatado por la intensidad de la noche.
Ya no quedaba nada. Sólo estaba yo. Yo y el silencio que se oía tras mis pasos. Yo y el frío que se instalaba en mí. Sólo estaba yo, como siempre.

Aquella noche ni siquiera las estrellas me acompañaban. No había ninguna pequeña mota de luz en el cielo y la luna se escondía bajo tenebrosas nubes que amenazaban con su oscuridad. Sólo la luz de una viejas farolas caminaban a mi paso. Unas farolas que titubeaban como mis pasos, ¿A dónde vas Leu? una voz sonó en mis adentros y mi cerebro la ignoró.
  -¿A dónde vas pequeña? -la voz se hizo real y al mirar mis pies, otros pies invadían mi espacio-. ¿A dónde vas Leu?
Mis ojos miraron hacia el frente y sólo me encontré con una camiseta negra que me absorvia por completo. Negra como la noche, negra como el día. Negra como todo. Porque todo era negro. Porque ya nada tenía color. Porque todo era oscuro y yo vivía en la oscuridad de la verdad.
  -Te dije que me iba -suspiré y al levantar el rostro, unos ojos rojos como la sangre me miraban a centímetros-. Te dije que no podía seguir con esto... -mis labios dudaron las palabras, pero el torrente de voz invadió mi garganta y los labios articularon sonidos.
  -No tienes opción -una sonrisa se ensanchó en sus labios. Unos labios a los que temía. Unos labios que había deseado, unos labios que me habían convertido en aquello que era-. Sabías que al entrar en mi mundo, tú mundo se desvanecería.
  -Yo no quise entrar en tu mundo -mi boca escupió las palabras con un sabor agrio-. Tú no me diste opción Eric.
  -Pudiste ignorarme -él se acercó a mí y yo me alejé de él. No, aquello no podía ocurrir una vez más. Yo si era dueña de mi vida. Yo podía decir no, sólo debía quererlo.
  -¿Cómo ignorarte dime? -lo miré con rencor. Con el rencor que me abordaba al recordar que realmente aquello sólo había sido un juego macabra. Un juego donde una víctima había caído y dos "reyes" se coronaban con su muerte-. ¿Querías que simplemente no me fijara en ti? ¡No haberte cruzado en mi camino! -las palabras sonaron como una súplica, una súplica que ya no valía. Que no tenía sentido-. ¡Pero no fue tan fácil no! ¡TÚ HICISTE BIEN TU TRABAJO! ¡¿Y AHORA QUÉ?! -las lágrimas salieron con fuerza y tuve que luchar contra ellas para que éstas no me vencieran.
  -Hemos ganado pequeña -su mano blanca, fría como el mármol acarició mi mejilla. Cálida como aquella tarde de otoño-. Ahora somos nosotros.
  -No a costa de ésto -saqué las manos de los bolsillos y las manchas de sangre me devolvieron a aquel momento en que todo empezó.


  -Toma un poco, pero sólo un poco -Eric rasgó su cuello con una pequeña cuchilla y la sangre brotó con fuerza. Roja como la vida. Impaciente como la de los vivos. Pero Eric no estaba vivo. Nunca lo había estado, al menos eso contaba él-. No te sacies conmigo -dijo con cierta ironía mientras acercaba su cuello a mi boca.
  -No entiendo por qué tengo que hacerlo -mascullé mientras mis labios entraban en contacto con su fría piel-. Me tienes aquí -lo miré mientras el líquido lleno de vida invadía mi boca y se instalaba por todo mi cuerpo.
  -Porque me gusta cuando bebes de mí -con cuidado me apartó de su cuello y depositó un corto y casto beso sobre mis labios húmedos, con la punta de la lengua limpió los restos de aquel preciado líquido que corría, parecía correr, por sus venas. 

Y de pronto el mundo que cambia de tonalidades, los ruidos que se hacen intensos, los sonidos que son melodías. Su rostro que es el de un ángel. Sus labios que están esculpidos. Y todo parece mejor. Porque durante un segundo yo soy como él. Estoy hecha de él y eso me llena.
Pero todo acaba cuando mis ojos se abren y mis dientes muerden con fuerza la muñeca de alguien. Me alejo horrorizada deseando que aquel brazo sea de Eric. No lo es, no puede serlo, el cuerpo todavía está caliente. Me alejó de él con miedo y cuando lo veo en la distancia, reconozco el rostro del pequeño Bryan en el suelo. Sus ojos me miran. Están muertos.

  -No puedo volver a hacerlo -lo miro y me hundo en su mirada con una especie de súplica-. No quiero ser esto. No quiero ser tú.
  -Pero estábamos luchando para que fueras como yo, para que pudiéramos estar juntos al fin -sus ojos me observan con algo que no es limpio y el miedo durante un momento se apodera de mí.
  -No de esta forma -aparto mis ojos de él y echo a caminar-. No sí soy como tú.



Abro los ojos y nada me rodea. Parece que estoy muerta y entonces la muerte se presenta ante mí.
  -Buenos días princesa, has tardado mucho en despertar -la sonrisa de Eric brilla en la oscuridad, mi corazón que no late intenta luchar. Las tinieblas me invaden y entonces lo entiendo...

Eric, ángel caído. Vagabundo de noche. Creador de sueños. Eric, dueño de la muerte. Muerto en vida.
Estoy condenada a las tinieblas de por vida.


Porque las tinieblas no matan.
Matas tú por salir de ellas. Creo.


12 comentarios:

  1. Me quedé sin palabras!!! *.*


    Un beso! ;)
    http://myworldlai.blogspot.com.es

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    1. Espero que eso signifique que te haya gustado.
      Mil besos.

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  2. ¡Preciosísimo! Yo también me he quedado sin palabras, jaja.

    Besos,
    Windflower.

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    1. Me alegra haber dejado esa sensación, porque quería esa sensación.
      Besos y un placer tenerte aquí.

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  3. Respuestas
    1. Me alegra que te haya gustado tanto como para haberte quedado sin palabra.
      Besos.

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  4. Porque las tinieblas no matan.
    Matas tú por salir de ellas. Creo.

    Mi frase favorita del textos, es realmente genial :3 tu forma de escribir.
    Bueno sobre tu concurso lamentablemente no podre entrar aunque me gustaría pero así dice que es nacional y bueno yo soy Mexicana entonces creo que no se podrá. sin embargo muchas felicidades por tus seguidores por tu blog y por todo.
    Saludos n_n

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  5. Me alegra que te haya gustado porque lo hice totalmente improvisado.
    En cuanto al concurso no te preocupes, gracias por haber informado.
    Mil besos.

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  6. No me gustan especialmente las historias de vampiros, pero esta me ha dejado de una pieza, las palabras usadas, los dialogos...todo perfecto.
    No esperaba menos de mi preciosa escritora, un besazo.
    Lena

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    1. Debo admitir que a mí sí me gustan mucho, pero sobretodo cuando era más pequeña. Es el primer relato con esta temática que escribo en mucho tiempo y me alegra que te haya gustado.
      Besos preciosa.

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  7. Que texto más bonito, hace un poco que no pesaba por aquí... Me encantó a más del texto la pequeña frase que has añadido debajo de la imagen, ¿hasta que punto deseamos salir?

    Besos.

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    1. Me alegra que hayas pasado por aquí porque es cierto que hacía mucho que no te veía por aquí.
      En cuando a tu pregunta creo que aunque muchas gente no saldrían, otras muchas pagarían con creces salir de un agujero negro.

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Miles de gracias soñadores ♥