Páginas

viernes, 15 de noviembre de 2013

Y acabamos cayendo...

Las culpas volaban de un lado a otro. Aquella noche las voces se convertían en furiosos rugidos que traspasaban las paredes de mi cabeza y se instalaban en ella con la idea de quedarse.
  -Llevate a Héctor a dormir -me dijo mi madre con lágrimas en los ojos mientras nos miraba con el miedo apoderándose de su rostro.
  -¿Lo acuesto conmigo? -pregunté mientras cogía al pequeño de la casa en brazos.
  -No hace falta cielo -me besó en la frente y luego descansó sus labios sobre la pequeña frente de mi hermano. Después de ésto subí las escaleras en penumbras mientras el primer golpe llegaba y algo se partía en mil trozos. Posiblemente el cuerpo de mi madre.
  -No quiero momir solito -Héctor dijo con los labios simulando un perfecto puchero y la lágrimas apoderándose de sus ojitos azules como el mar-. Quiero momir con la mami.
  -Mamá vendrá después a dormir contigo, ahora tú tienes que dormir -me agaché delante de él y le acaricié la mejilla mientras sus lágrimas comenzaban a humedecerlas
  -Pero no solito -susurró mientras con una de sus pequeñas manitas se ponía su chupete y con la otra se abrazaba a mi.
  -Sólo por esta noche -dije sabiendo que aquello sólo suponía que la paciencia del monstruo que habitaba en mi casa se perdiera una vez más.
Héctor asintió y mientras achuchaba al pequeño Eddy contra su pecho, caminaba hacia mi habitación.
Pasaron sólo unos pocos segundos hasta que Héctor cerró sus ojitos y comenzó a susurrar cortas frases en sueños.
Intenté dormir, cerrar los ojos y no oír el llanto de mi madre mientras que el monstruo la castigaba por alguna palabra dicha sin permiso.
Y entonces el sonido de miles de cristales rotos sonaron en mi cabeza, sin poder remediarlo mis pies comenzaron a caminar y a bajar escaleras.
  -¡Déjala! -dije mientras corría hacía aquel montón de mierda-. ¡Déjala! -grité con lágrimas en los ojos mientras mis manos intentaban asestar golpes a ciegas-. ¡No la toques! -Intenté respirar y el olor a Whisky barato inundó mis pulmones-. ¡No vuelvas a tocarla!
No sé cómo pasó, tampoco recuerdo ningún aviso o gesto que me lo indicara. Pero el hecho es que de alguna forma crucé el salón volando y caí sobre cristales. Cristales rotos que cortaban y se incrustaban en mi piel. Aquello dolía.
  -No la toques... -palabras brotaron de mis labios mientras miles de patadas caían sobre mi. No pude gritar, el dolor estrujaba mis pulmones e impedía que las palabras salieran de mi garganta. Pero no las lágrimas, las lágrimas seguían bañando mis mejillas.
Y de verdad que intenté moverme, de verdad que intenté luchar por levantarme para proteger a mi madre que yacía en el suelo. De verdad que quise protegerla, pero no pude, y no por las patadas, porque éstas ya habían acabado. No pude porque el dolor me enmudeció, me cegó y me asfixió hasta que los ojos se cerraron y el dolor se acentuaba.
Dolía.

No recuerdo que fue primero, si el pecho de mi madre inmóvil o los golpes en la puerta. No recuerdo si Héctor bajó los escalones luchando por no caer o continuó durmiendo hasta que aquellos hombres vestidos de uniforme echaron la puerta abajo y entrabraron con la vecina al frente.
No recuerdo en qué momento el dolor fue tan intenso que mis ojos se cerraron y perdí el conocimiento. No recuerdo cuando dejé de sentir el dolor. Sólo recuerdo que al abrir los ojos, mi abuela lloraba en una silla junto a mi cama.
No recuerdo si me explicaron algo en aquel momento.
No recuerdo.
Sólo lo entiendo ahora cuando despierto entre sudor y lágrimas que amenazan con asfixiarme y no dejarme despertar. Sólo lo entiendo ahora cuando Héctor me abraza en las noches y su vocecita intenta hablar mientras las lágrimas me ahogan. Sólo lo entiendo ahora mamá.
Hay historias donde los buenos pierden.

A veces pienso que de no haber cerrado los ojos, tú estarías conmigo. Otras veces no puedo pensar. Sólo te extraño.



Porque final que tiñen de oscuridad sonrisas.

19 comentarios:

  1. Gracias por pasarte y me alegro de que te haya gustado; Las opiniones para mí son importantes así que te agradezco que te hayas molestado en comentar. Un beso :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No se agradece, simplemente intento pasarme a menudo por los blogs, pero no tengo tiempo siempre y hoy sí pude.
      Besos.

      Eliminar
  2. Jooe!!! buuuff!!
    por qué haces entradas tan perfectas?? tan verdaderas y desgarradoras??
    preciosa entrada!! como todas...

    Un beso!! ;)
    http://myworldlai.blogspot.com.es/

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No creo que sean perfectas, pero mil gracias por el taaaan perfecto halago.
      La verdad es que esta entrada es la primera que hago a mano y la paso aquí porque realmente quería compartirlo.
      Besos.

      Eliminar
  3. Creo que es la primera vez que un texto de un blog logra hacerme saltar unas lagrimas... Desgarrador, increiblemente bien narrado, querida eres UNICA.
    Sin palabras, simplemente sin palabras.
    Lena

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. De estas palabras que son tan preciosas, sólo puedo agradecer el hecho de que sientas mis palabras con tanta profundidad. Son casos que se dan en la realidad, casos tristes que suceden.
      Mil besos.

      Eliminar
  4. Que entrada tan triste, pero apesar de eso es hermosa :')
    No se como haces que me enganche desde el inicio hasta el fin.
    Besos n_n

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Palabras, son las palabras las que te enganchan yo soy simplemente las que las escribe y le da un poco de forma.
      Besos.

      Eliminar
  5. Escribes de manera admirable. Es un gusto ser parte de tus lectores. Que tengas un feliz fin de semana!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegra muchísimo tenerte entre mis lectores, para mí es todo un placer.
      Mil besos.

      Eliminar
  6. Tu escrito me pegó muchísimo. No me preguntes por qué, pero lo relacioné con una realidad durísima que le tocó vivir a mi país durante las dictaduras militares... entraban a las tres de la mañana para llevarse a personas, sin importar el hecho de que estaban dejando a nenes sin sus papás, y sin importar el grito desgarrador de madres que sentían que les arrancaban un pedazo de ellas... ¿Y el motivo para llevárselos? Tener un libro, haber escuchado ciertos artistas, ser amigo de ciertas personas... El motivo era pensar.
    Las veces en las que los buenos perdieron son heridas que no cierran, pero en algún momento el consuelo y la paz llegan al alma.
    Un abrazo enorme!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí aquí también hubieron situaciones así, donde la libertad era negada totalmente. Todavía ocurren y eso no lo encuentro normal, pero aún así el texto no iba por eso. Quiero decir lo de que los policias echaron abajo la puerta no era lo más importante así que me resulta caótico que lo hayas relacionado con eso.
      Mil besos.

      Eliminar
  7. Uf, cuánto dolor, cuánta tristeza, cuánta impotencia... Qué talento tienes!!
    Besotes!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegra que te haya gustado, más que eso, me alegra que lo hayas sabido sentir.
      Besos.

      Eliminar
  8. Nos gustaron mucho tus blogss :) Te seguimos
    Besitossss

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegra muchísimo que te haya gustado *-* Besos.

      Eliminar
  9. ¡Buenas! Perdón por molestar... Pero:
    ¿Podrías mandarme por correo los banners de tus dos blogs? Los necesito para el club literario, ya verás... Es para anunciar :)
    Un saludo :)

    ResponderEliminar

Vuestros comentarios son una motivación más para que este mundo que tanto me gusta no termine nunca ni se escape de mis manos.
Miles de gracias soñadores ♥