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lunes, 28 de octubre de 2013

Traspasando los límites del miedo.

Aquella noche pasó lo que pasó. No estoy loca. No aunque intenten hacerme creerme que sí. No estoy loca porque no creo posible que mi mente guarde tanto detalle de tanto horror. No, ellos quieren hacerme creer que lo estoy. Pero lo que pasó aquella noche, lo que ocurrió aquella noche, eso sí fue real.

Aquella noche Andrea, Diego, Daniel y yo -Julia-, habíamos decidido acampar en la casa de Daniel. Una vieja casa de campo, que sólo se usaba en verano y específicamente para ocasiones especiales.  Una casa prácticamente abandonada pero con ese típico aspecto familiar que caracterizan las casas donde se han vivido grandes momentos. Los colores de las paredes eran claros y la luz del día entraba por todas las ventana de la pequeña casa. Pero se hizo de noche. Y entonces sólo quedamos nosotros y la oscuridad. Nosotros y la luz de las lámparas. Nosotros con ganas de no dormir.

  -¿Qué tal si nos dedicamos a contar historias de miedo? -dijo Daniel con cierto retintín al mirarnos a Andrea y a mí.
  -No tenemos diez años -reproché mientras lo miraba-. No nos vamos a asustar como entonces.
  -Razón de más para hacerlo -dijo Diego mientras me abrazaba y dejaba un tierno beso en mi mejilla.
  -Yo no sé si quiero oírlas -susurró Andrea. Andrea la eterna niña de ojos claros y trenzas infinitas. La eterna muñeca a la que todos adorábamos. Esa que siempre está aquí. La que te cede un abrazo cuando no quedan fuerzas. La que te mira y te arregla el mundo. Esa era Andrea.
  -¡Yo te defenderé si los monstruos atacan! -Gritó Daniel mientras saltaba del sofá al suelo y luchaba contra el aire-. Nada te pasará bella dama -le dijo mientras depositaba un beso en la pálida mano de Andrea y ésta dejaba escapar una melódica risa que inundó la casa.

Primero comenzó Andrea, quien no pasó de las tres primeras palabras, porque sólo de imaginarlo el corazón se le ponía a mil. Le siguió Daniel, quién contó la historia de un perro que cada noche le lamía la mano a su dueña, la que era una niña. Casualmente el día que la dejan sola, un loco se escapa del manicomio. Esa noche todo es igual, la niña se va a dormir, el perro le lame los dedos y a la mañana siguiente se encuentra con el perro muerto en el suelo y en el espejo escrito con sangre, una nota absurda: "Los locos también sabemos chupar".
Y luego llegó Diego. Diego que siempre quería ser el mejor, el mejor en todo. El más listo. El que necesitaba hacernos sentir unas hormigas para ser alguien importante. Diego quién erizaba mi piel con sus labios, quién cuidaba de mí y me abrazaba en las noches de tormentas. Ese Diego. 
Aquella noche me abrazaba. Pero dejó de hacerlo cuando su turno llegó. Entonces apagó las luces, encendió varias velas y nos miró a todos tras aclararse la garganta.
  -Mi historia es verídica -susurró con un tono ronco-. Pasó hace ya algún tiempo en Londres. Tal vez la conozcáis... Yo os hablaré de Jack el destripador -el silencio se hizo y mi cuerpo se erizó tras escuchar el sonido de ese nombre. Mil historias se habían contado sobre él. Mil películas se habían hecho y realmente lo tomaba más como un mito que como un misterio, pero aquella noche fue diferente. Diego sólo se centró el asesinato de una joven muchacha llamada Annie Chapman. No fue nada del otro mundo, pero su forma de contarlo nos congeló a todos la sangre. El miedo se palpaba y éste no dejó de existir, cuando Daniel dijo nuestra sentencia.
  -¿Qué tal si jugamos a la Güija? -el miedo continuó congelándonos y aunque Andrea y yo nos negamos rotundamente, Diego y Daniel sacaron un tablero de una mochila y apagaron la mayoría de las velas.
  -No tienes que nada temer -me dijo Diego mientras me abrazaba-. Si no crees no puede pasar nada.
Asentí y Andrea asustada me dio la mano.

  -¿Jack estás ahí? -Daniel formuló la primera pregunta y nada ocurrió. No ocurrió nada hasta pasado los diez primeros segundos en los cuales las velas se apagaron. Luego silencio.
  -¡No hace gracia! -dije yo mientras me levantaba furiosa y encendía la luz. Miré hacia adelante y sólo vi la ausencia de Dani, estábamos todos presentes mirándonos unos a otros, excepto Dani, no había rastro de Daniel-. ¿Dani? -llamé varias veces sin que nadie respondiera.
  -¡Venga seguro que se está riendo de nosotros! -Diego me miró con los ojos fijos y yo lo creí. Era la casa de Daniel y nadie mejor que él conocía aquella casa-. Apaga las luces que entonces no tiene gracia.
  -Enciende las velas antes -dijo Andrea que se acurrucaba contra sí misma. Y así lo hice, encendí las velas y apagué la luz-. ¿Puedo hacer una pregunta? -Andrea puso el dedo sobre el vaso y Diego y yo la observamos sin acabar de creérnoslo-. ¿Estás aquí Jack?
El silencio volvió a hacerse, pero esta vez las velas no se apagaron y cuando miré a Andrea, ésta miraba  o al menos lo había hecho, hacia el frente. Sus ojos estaban teñidos de rojo. En su frente un destornillador marcaba el centro y de su boca bajaba un hilo de sangre que goteaba contra el suelo. 
Un grito de horror salió de mi boca. Diego se apresuró en encender las luces y se acercó a Andrea para averiguar si aquello seguía siendo parte de una broma absurda. Supe que no lo era cuando me cogió de la mano y me dijo "¡Corre!".

Corrimos por los pasillos a oscuras, hasta que tropecé y él me soltó de la mano. El sueño se apoderó de mí. Un sueño acompañado de un frío que congeló mis huesos. El grito ahogado intentando escapar de la garganta de Diego fue lo último que escuché.
Me levanté lo que me pareció una eternidad después. Abrí los ojos con cuidado y todo seguía a oscuras. Mi cabeza parecía estar siendo taladrada cuando me pegué contra la pared en busca de algún interruptor. Lo encontré a los pocos segundos y la luz volvió a la casa. 
Ante mí un charco de sangre inundaba el pasillo y llegaba hasta mis pies. Mis manos sofocaron un grito cuando mis ojos observaron el cuerpo de Diego bañado en su propia muerte. Corrí hacia él y lo giré con el mayo cuidado posible. Las náuseas se apoderaron de mí cuando observé las cuencas vacías de los que habían sido sus preciosos ojos muertos. Una nada había reemplazado al mar que tenía por ojos y la sangre brotaba de ellos cayendo mejilla abajo. Le acaricié el rostro con delicadeza y entonces vi que lo peor no era eso. Su barriga había sido perforada y de él salía un collar de vísceras que se esparcían en el suelo en un mar rojo que teñía la moqueta.

Me levanté a duras a penas, con los ojos anegados en lágrimas y siendo perseguida por un olor nauseabundo que me esperaba en cada esquina de la casa. Corrí por el pasillo hasta la puerta principal y entonces la contestación a la primera pregunta se hizo visible. 
Daniel colgaba de la pared. El palo para mover la leña de la chimenea había atravesado su cráneo y lo incrustaba a la pared. La sangre resbalaba pared a bajo y un charco se formaba bajo a él. Miré hacía todos lados y entonces lo vi. Un escarlata que parecía vivir pintaba las paredes de toda la entrada con una respuesta que yo había sido la última en ver "Sí".
Miré hacia el espejo que había a mi derecha y pude ver esa sonrisa metálica que me ha perseguido hasta entonces. Una sonrisa fugaz que desapareció en cuanto mis ojos se cerraron.

Abrí los ojos días después, éstos dolían y pesaban como el plomo. Cuando miré a mi alrededor, paredes acolchadas me envolvían. Todo era blanco y esterilizado. Creía que seguía en mi propia pesadilla e intenté salir corriendo pero mis brazos no se movían y cuando lo hacían rozaban con lo que parecían ser  grilletes. Me miré en un espejo que había frente a mí, estaba pálida, el pelo caía sobre mi cara, la que solía ser mi cara. Mi cuerpo estaba atado en una camisa de fuerza y la sonrisa. Esa sonrisa que había acabado con todos ellos y me había respondido me miraba des del otro lado del espejo. 
El juego no había acabado.

Sonrisas bañadas en sangre. Sonrisas con respuestas.


24 comentarios:

  1. Wow, me encantó.
    Amo las historias de terror, y la que has producido sin duda alguna no se queda atrás.

    Besos!

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    1. Nunca he redactado una y creo que esta se queda un poco bajita en el nivel, pero bueno quería aprovechar que queda Haloween para intentarlo.. podría estar mejor, pero no peor creo jajaja
      Mil besos.

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  2. sin querer me topé por aquí, wow...me ha encantado la manera en la que escribes, sinceramente atrapas! No me topo mucho cone ste tipo de blogs pero me encantó!
    saludos :3

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    1. ¡Mil gracias!
      Creo que no es una de mis mejores historia ni de lejos, pero bueno hay que celebrar Haloween de alguna manera... Así que gracias por decir que te gusta...
      Voy a creer que no está tan mal como creo.
      Besos.

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  3. Hacia mucho que un texto no me tenia tan pegada a la pantalla, E-S-P-E-L-U-C-N-A-N-T-E
    Me has dejado con la piel de gallina, tendrias que subir uno de estos en Halloween, causaria furooor.
    Besotes
    Lena

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    1. Yo no sé si es tan bueno como tú dices, pero realmente me gusta haber leído esto porque es el primer relato de miedo que escribo... Así que mil gracias por estas palabras que son ánimos para mí.
      Por cierto me pensaré lo de subir uno en Halloween.
      Besos.

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  4. LA LECHE!!!!
    FLIPANTEEE!!!!!!
    esto se lee con la luz apagada y te cagas!!! jaja


    Un beso! ;)
    http://myworldlai.blogspot.com.es/

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    1. ME ENCANTA LEER ESO!
      La verdad es que no suelo escribir este tipo de relato, pero bueno hay que aprovechar ahora que es Haloween no?
      Mil besos.

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  5. Muy buen ritmo el que le imprimes a este texto! No se puede parar de leer queriendo llegar al final. Y encima con un muy buen final.
    Besotes!!!

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    1. Me alegra que te haya gustado, intenté que no fuera mucha rutina porque muchas veces los temas en este tipo de relato se repite y no quería ser monótona.
      Besos.

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  6. Felizmente lo he leído de día sino me hubiese muerto de miedo, soy muy miedosa jajajaja. Buen texto :)
    Besos y abrazos.

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    1. Me gusta haber leído eso, me da la sensación de que no lo hice tan mal :D
      Besos.

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  7. A veces quien juega con fuego...se acaba quemando. Se hace muy amena la lectura.

    Saludos.

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    1. Me alegra que te haya gustado. Creo que tienes razón, esos temas es mejor dejarlos a un lado.
      Besos.

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  8. :-O No sé como es que le haces para dejarme así con la sensación de querer leer más.
    Ha de ser porque eres una buena escritora. Me gusta mucho el texto es wow :D
    Saludos n_n

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    1. AL igual que tú no sé como lo haces, pero me alegra dejar esa sensación en ti para que vuelvas a pasar una y otra vez :D
      Besos.

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  9. Todas tus historias logran atraparme pero esta...te luciste reina! Me encantan las historias de terror y le pusiste un no se qué, que la hace especial. El querer saber mas, el leer atenta e imaginarme cada rincon de esa casa, cada rostro. Sin dudas espectacular. Beso grande

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    1. ¡Mil gracias! No suelo escribir historias con esta temática porque opino que no se me da bien, más que nada porque no tengo experiencia pero veo que ésta no quedó tan rara como creí que quedaría.
      Es un placer tenerte por aquí y lo sabes.
      Mil besos.

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  10. Guau!! Impresionante.
    Me encantan las historias de miedo y la tuya lo da :).

    Besos
    Ivet Sarkis

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    1. Me alegro de que te haya gustado porque es la primera que he escrito en muchísimo tiempo.
      Besos.

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  11. Realmente te has lucido con este relato. Verdaderamente pone los pelos de punta :S
    Muy bueno, dirás que no pero yo te digo que eres buena para este tipo de género.
    ¡Nos leemos!

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    1. Me alegro que te haya gustado y más que lo hayas leído porque la gente suele a leer únicamente la última entrada.
      En serio me ha encantado leer tu comentario.
      Un beso.

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  12. que chulada de relato, ME ENCANTAAAAAAA

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    1. Me alegra muchísimo que te haya gustado, enserio, me hace muy feliz.
      Besos.

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Miles de gracias soñadores ♥