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lunes, 16 de septiembre de 2013

Capítulo cuatro.



La niebla comenzarse a hacerse tan espesa que mis pulmones comenzaron a temblar ante la falta de oxígeno, un falta de oxigeno irreal, pero que congelaba cada centímetro de mi cuerpo. El palpitar de mi corazón se volvió frenético e incoherente hasta el punto en que ese pequeño órgano se desbocó e intentó saltar de mi pecho en alguna dirección lejos de aquel bosque. Lejos de aquella niebla, lejos de aquella tormenta que calaba mis huesos e impedía los movimientos más básicos a mi cuerpo.
Yo observé mientras poco a poco el miedo me paralizada y mi cuerpo dejaba de ser mío para ser de alguien, tal vez de la nada, tal vez de la muerte, la vez de esos ojos rojos que me acechaban a lo lejos. Medité durante lo que pareció una eternidad. Pensé acerca de lo que aquel momento significaba para mí, y encontré que sería exquisito acabar en este momento con todo lo que me envolvía, aunque la muerte fuera lenta y dolorosa. 'Todo por desaparecer...' Me dije a mi misma mientras apoyaba las manos sobre el suelo y dejaba a mi cabeza aislada de todo pensamiento.
Me había rendido. Lo había hecho porque ya me faltaba valor para continuar, porque no existían ningún motivo aparente. Me dejé caer porque aquel pozo llamado muerte, el silencio, el no ser nada, el dejar de existir, era una sensación a la que quería acudir.
Mientras mi cabeza se desconectaba, sentía sobre mí aquellos ojos que no dejaban de acecharme. La lluvia no parecía ahora un tema interesante. Sólo él, yo y aquel exquisito sabor que él podía concederme. Me cedí a la nada y ésta acudió a mí.
Mi mente se relajó mientras mis músculos agarrotados luchaban contra el incesante frío que parecía acuchillar cada porción de piel por muy pequeña que fuera. La lluvia no se acababa, sin embargo hubo un momento en el que ya no sentí nada. 'Tal vez estás muriendo', me dije a mí misma mientras intentaba sonreír en un intento fallido. 'Tal vez éste es el deseado fin, que tanto anhelabas'. Intenté callar a mi mente, y aunque esta siguió hablando para sus adentros, mis oídos fueron capaces de oír porciones de una conversación no muy lejana.

  -No sería un juego limpio -dijo una voz femenina que me parecía conocida aunque no del todo porque era ensordecida por la violenta lluvia.
  -Nunca he jugado limpio -una voz ronca que no conocía respondió con lentitud.
  -No sería un juego entonces -la mujer le reprochó ocultando lo que parecía ser un motivo más importante-. Tú juego se acabaría y no lo habrías aprovechado.
Después de esta frase sentí dos pares de ojos sobre mí, dos pares que me observaban y de alguna forma sentí que aquella muerte, que sólo era mía, me había sido arrebatada. '¡No, Matadme! ¡Hacedlo! ¡No me dejéis aquí! ¡Hacedlo como queráis, pero arrancarme de este mundo sin sentido!' Intenté gritar, pero las palabras sólo sonaban como gritos en mi mente. Unos gritos que no llegaban a ninguna parte. Quise levantarme y acercarme a ellos para pedir clemencia, pero mis gritos sólo eran susurros que mi boca no quería pronunciar. '¡Matadme!', supliqué sabiendo que ellos no me oían.  
Lo que le siguió a aquella conversación entre dos desconocidos y a mi monólogo mental, fue un poco difuso. Unos pasos se alejaron ocultados por las gotas que no paraban de bailar sobre mí, otros pasos, unos pasos danzarines, unos pasos suaves, se acercaron hasta mí en silencio y se pararon cuando estuvieron a mi lado. Quise abrir los ojos, pero el cansancio que el miedo me había provocado, junto con la confusión me lo prohibía. Permanecí atenta ante cualquier gesto. Unos gestos que esperaba que acabaran con esta vida que tanto carecía de sentido. En cambio, una mano recorrió mi pelo y una voz que yo no conocía habló entre susurros hasta que finalmente dijo algo que yo pude oír.
  -No te dejes caer -una voz susurró en mi cabeza. Un susurro que parecía no provenir de mi mente, pero un susurro cuya voz se llamaba Suhaila-. No me abandones ahora que estamos tan cerca.
Después de esas palabras el cuerpo despareció de mi lado y yo continué inmóvil, presa del miedo, de la fascinación, de la sorpresa y presa de un frío que me agotaba hasta la médula.

Desperté cuando la tormenta se había apaciguado. Cuando el bosque comenzaba a desesperezarse y el viento se había convertido en una brisa suave que me abanicaba en todas dirección. Abrí los ojos con cuidado, cuando me encontré tumbada bajo un árbol. Intenté estirar los brazos, pero miles de punzadas me recorrieron de arriba abajo y creí que sería imposible volver a mover un sólo músculo en la vida. Pero no lo fue. Mis párpados. unos párpados que pesaban como el plomo se abrieron con lentitud y observé que seguía siendo el mundo donde había estado estancada tanto tiempo. Mi cuerpo intentó obedecerme en un intento de poder moverse. Pero el frío había hecho estragos y mis huesos se movían entre miles de crujidos que parecían prometer un dolor eterno del que no me recuperaría. Permanecí sentada varios segundos repasando cada movimiento del que había sido testigo a medias. Unos ojos rojos, los ojos rojos, que me perseguían de día y noche. Unos ojos que siempre habían querido acabar conmigo, me habían condenado a la vida, porque una voz que ya no sonaba demasiado real le había pedido clemencia por mí. Un hueco blanco se abría en mi mente después de eso, y no era capaz de recordar nada más que un sueño absurdo en el que Suhaila me abrazaba y me traía hasta el mismo árbol donde me encontraba. Sacudí varias veces la cabeza al mismo tiempo que las vertebras de mi cuerpo sonaban al unisono.
  -Decididamente dormir al aire libre en noches de tormentas no me favorece -me levanté con cuidado intentando ignorar el dolor que inundaba mi cuerpo. Dejé a un lado todo lo que había pasado en las horas anteriores, dando por hecho que no había sido más que un sueño. Un sueño donde esta vez aquel asesino de ojos rojos decidía no matarme-. ¿Cuánto llevaré durmiendo? -me pregunté sin tener demasiado interés. Miré al cielo con la intención de que el sol me lo dijera. Este no dijo palabra pues estaba atrapado en una prisión de nubes que no querían compartirlo. Cansada dirigí de nuevo la mirada hacia abajo y en la arena, una arena húmeda, había lo que parecía un mensaje para mí: 'No te rindas ahora'. Pensé varios segundos acerca del mensaje, des del lado lógico, parecía cosa de Suhaila, la letra era la misma, un trazo uniforme y rápido que le daba personalidad a las letras de forma individual y a la palabra en conjunto. Podría ser lógico, si Suhaila no estuviera muerta. Por otro lado y no menos confuso, ¿Podría ser de nadie? ¿Podrían haber sido los autores esos ojos rojos? ¿Se estaba riendo de mí? Me obligué a pensar que todo lo ocurrido no había sido más que un sueño, nada tenía coherencia. Si aquello hubiera sido real, mi fiel rastreador habría acabado conmigo en milésimas de segundo. Ni siquiera me habría dado tiempo a rendirme. Él simplemente me habría ejecutado tal y cómo había hecho con Suhaila.
Suspiré varias veces mientras que en mi mente se instalaba un profundo dolor de cabeza debido a la confusión de la situación. Las cosas no habían sido coherentes, lo que me había llevado a creer que todo había sido una alucinación debido al cansancio que atosigaba con derrumbarme. Mi peor pesadilla delante de mí a pocos metros, una voz conocida que le pedía clemencia por mí. El vacío blanco que a esto le siguió y el mensajes en la arena. ¿Qué estaba ocurriendo? ¿Me había vuelto loca? Negué varias veces para intentar sacarme de la cabeza todo aquel sueño estúpido. Con un pie pisé aquella nota, que tal vez ni siquiera iba dirigida a mí y ésta se desvaneció como si nada hubiera ocurrido. Miré a mi alrededor y no había nadie. El miedo no existía y sólo estaba yo entre la niebla eterna que encarcelaba a mi mente y me encarcelaba a mí. Caminé en dirección a la ciudad una vez más tal y como había huido de ella horas antes.
  -Todo ha sido un sueño -me dije a mi misma mientras caminaba-. Un sueño donde Suhaila luchaba por ti como siempre había hecho -hice una pausa-. Tal vez soy sonámbula -me dije pensando en la nota-. Estoy explicaría el hecho de la nota y el encontrarme debajo del árbol.
Caminé durante un rato hasta que las personas comenzaron a rodearme con sus paraguas de colores que los ocultaban de una lluvia invisible para mí. Tal vez era el hecho de que estaba tan mojada que no era capaz de sentir las gotas sobre mí, tal vez los estúpidos humanos creían que una capa de lluvia fina acabaría con ellos. Seguí caminando entre gente que me ignoraba y gente que me miraba horrorizada como quien mira a un monstruo que acaba de ser descubierto. 'Si ellos supieran de monstruos reales que difícil sería el mundo...' Seguí caminando hasta mi nuevo hostal y saludé al pequeño gato que con cierta duda se paseó entre mis piernas intentando no rozarse con el agua que me cubría.
  -Hola pequeño -dije con la voz más dulce que pude, aunque la ronquera hacía este intento un poco imposible-. ¿Dónde estará tu dueño? -intenté susurrar mientras éste maullaba-. Ven pequeño -lo cogí en brazos y subí las escaleras hasta la habitación 232, que era la mía. Una vez dentro llené un pequeño tazón de leche y me deshice de la ropa para envolverme en una manta de pelos y tumbarme cerca de la chimenea. El calor salvó mis músculos y éstos comenzaron a relajarse. Respiré lento y profundo dos veces cuando de pronto alguien llamó a la puerta. Quise ignorarlo, pero entonces la puerta comenzó a vibrar como si ésta fuera a venirse abajo. Me dirigí a ella intentando controlar mi enfado para no hacer volar a quien fuera por la ventana.
  -¿Quién coño es? -dije al mismo tiempo que abría la puerta. Sólo me dio tiempo a exhalar una sorpresa cuando mi cuerpo dejó de obedecerme y se desplomó sobre el suelo enmoquetado.

6 comentarios:

  1. _Esta historia debería de pasar a papel cuando la acabes, porque así conquistarás a más personas como me conquistas a ami can cada una de tus palabras, los mensajes de superación, los recuerdos del pasado y esa sensibilidad con la que narras es fantástica.
    ¡ENHORABUENA!
    ¡SE FELIZ! :):)

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    1. Me has hecho sonreír. ¿Sabes? Siempre he soñado con poder tener un libro propio pero siempre he creído que no tengo el nivel y que me digas eso es como ¡DIOOOOS VAMOS A INTENTARLO! Enserio me alegra muchisisisisisisimo que te guste, eso me motiva a seguir escribriendo.
      Un beso enorme.

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  2. Buenas tardes,
    lo primero perdón por tardar tanto en contactar contigo referente a la petición que me hiciste para que fuera tu madrina.
    Por mi estaré encantada de serlo.
    Mañana enviare un email a Cotito y haré la entrada.

    Un beso.
    InésM

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    1. No pasa nada, no todo el mundo tiene tanto tiempo para estar por aquí.
      Me alegra mucho que quieras ser mi madrina *-*
      Ya no me siento huérfana...
      Besitos!

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  3. ...traigo
    ecos
    de
    la
    tarde
    callada
    en
    la
    mano
    y
    una
    vela
    de
    mi
    corazón
    para
    invitarte
    y
    darte
    este
    alma
    que
    viene
    para
    compartir
    contigo
    tu
    bello
    blog
    con
    un
    ramillete
    de
    oro
    y
    claveles
    dentro...


    desde mis
    HORAS ROTAS
    Y AULA DE PAZ


    COMPARTIENDO ILUSION
    UN DESTINO CONTIGO

    CON saludos de la luna al
    reflejarse en el mar de la
    poesía...




    ESPERO SEAN DE VUESTRO AGRADO EL POST POETIZADO DE ZOMBIS, EXCALIBUR, DJANGO, MASTER AND COMMANDER, LEYENDAS DE PASIÓN, BAILANDO CON LOBOS, THE ARTIST, TITANIC…

    José
    Ramón...


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    1. Muchas gracias por pasarte por esta parte de mi.
      Besos.

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Miles de gracias soñadores ♥