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jueves, 29 de agosto de 2013

La miseria: Olvido.

La esperaba como siempre, aunque sabía que ella ya no vendría a mi encuentro. Sus ojos fueron claros la última vez que me miraron y aquellos labios que me concedían el cielo en aquel momento me privaron mi bien más preciado, sus besos agridulces con sabor a miel.

  -Tal vez sea un tiempo, tal vez sean años, tal vez llegue y en la ducha entienda que lo que necesito es tenerte entre mis brazos -sus labios articulaban palabras que yo había anticipado. Unas palabras que no querían hacer daño pero que sin embargo arrasaban con todo lo que mi cuerpo contenía en él. Mi alma se resquebrajaba bajo mis pies y mi corazón que latía con fuerza parecía consumirse como la cerilla en una cueva sin oxigeno. Todo se quedaba oscuro mientras ella hablaba y yo moría-. No sé lo que quiero, pero debo sentir que te he perdido para aclararme.
   -Es un poco injusto -mis labios hablaron mientras yo regañaba a aquel órgano llamado cerebro por hablar incoherencias sin un permiso previo-. Tú quieres sentir que me has perdido para aclararte, pero eso significa que yo te pierdo a ti sin tener ningún motivo... No es justo.
  -Tal vez no sea justo -su voz, su tono suave acarició mi cara y su mano perfectamente sincronizada se encargó de recoger el mechón de pelo que ocultaba mis ojos cansados de tanto aguantar y aparentar ser fuertes-. Pero tal vez todo vuelva a ser perfecto.
  -No me gusta la perfección -admití en un intento fallido de atarla a mí. Un intento que no tuvo respuesta, un intento que yo misma dejé a medias, puesto que la amaba tal y como era, con esas enormes alas que se llamaban libertad y aquella gran frente bautizada cabezonería. Nada de lo que dijera cambiaría sus ideas y el hecho de perderla sería posiblemente la cura que ella necesitaba-. Me estás condenando -miré hacia las puntas de los cordones de mis zapatos y una lágrima, una lágrima pequeña, pero dolorosa recorrió el espacio entre el aire y el suelo. En ese momento supe que una herida se había abierto y que no sería fácil de sanar-. Si me dejas ahora que sea para siempre.
  -Si te pierdo del todo, me pierdo a mí -sus manos fueron en busca de las mías y mis pies se alejaron instintivamente dando un paso hacia atrás.
  -No puedes tenerlo todo -levanté la vista y con una sonrisa intentando que aquel asunto no fuera nada, la observé mirarme-. No puedes pretender perderme sólo a medias. Sería muy egoísta y tal vez esta vez deba ser egoísta yo.

De aquellas palabras ya sólo quedan recuerdos, recuerdos que de vez en cuando el aire me trae, recuerdos que la lluvia empapa en mi piel. Unos recuerdos que fueron el punto final de miles de momentos, momentos que no soy capaz de olvidar. Pero que me duelen al pensarlos.
Tal vez ella ya no se acuerde de mí, aunque espero que no sea así.
Tal vez ella no sepa que accedí a perderla para que ella fuera feliz. 
Tal vez ella no entienda que después de todo ese tiempo a mi me sigue doliendo.
Tal vez ella no sepa que dejó una muñeca a trozos cuyo corazón vaga por el suelo buscando el cobijo de un cuerpo que quiera resguardarlo del frío de la soledad.
Posiblemente ella no sabe que yo la pienso, que sueño con ella e imagino en mi cabeza un final en el que la retengo y vuelvo a hacerla feliz a mi lado.
Lo que más duele es saber que realmente ya no soy más que un montón de recuerdos en fotos guardadas en una caja donde lo viejo acaba pudriéndose, en un lugar llamado Olvido.
Lo peor de todo es que sigo cogiendo el mismo autobús, un autobús que ella ya no coge. Lo peor de todo es que frecuento aquel banco donde la conocí un banco frío y viejo que ya no parece reconfortable. Lo peor de todo es que no fui egoísta, lo peor de todo es que me dañé hasta la médula, ella siguió hacia adelante y yo me sumergí en la miseria más absoluta esperando unos besos caducados.
Lo peor de todo no es que alguien te olvide, lo peor de todo es que intentes vivir de unos recuerdos que  poco a poco te consumen en la oscuridad de la miseria.
Pero somos humanos y amamos y aunque la distancia hace el olvido, muchas veces el olvido no quiere apoderarse de nosotros.

7 comentarios:

  1. El punto es levantarse no quedarse en el suelo.. todo sigue.. TODO

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    1. Estoy de acuerdo contigo... no podemos sumergirnos eternamente en el pasado porque sino no podremos vivir...

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  2. Hermoso! Lo haz descripto de una manera fabulosa.

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    1. Miles de gracias. Espero haber podido reflejar los sentimientos tras una ruptura en la cual sigues enamorada...
      Besos.

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    2. Me encanta! AMO ese texto, muy bonito. Te sigo y estaré siempre que escribas aqui <3

      Un besito enorme

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  3. si pienso en el pasado me sumergiré en el y toda mi felicidad se ira y mi vida no tendría ya valor , te sigo , besos

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  4. Toda la razón... Es cierto que el pasado no desaparece, pero también debemos centrarnos en el presente para tener la oportunidad de tener un futuro.
    Miles de gracias.
    Besos.

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